Los Hombres podemos cambiarlo e inventarlo todo, hasta lo que no debíamos.

Por: Walter Urrea León.

Hubo una vez, un ser de las cavernas, quien sentado frente a un palo y una piedra, rompió el equilibrio que existía entre él y su entorno. Creo una herramienta. Tal vez para bien, o…..para mal….

Desde entonces ese equilibrio se perdió en el sin parar de la historia y mucho me temo que volvamos a llegar a él.

Recientemente encontré por casualidad un libro en el cual se mencionaba apartes de como a lo largo de la historia los seres humanos hemos venido cambiando nuestro entorno con el objeto de hacerlo más cómodo y según nuestras crecientes necesidades.

Puesto que nos hemos creído siempre que somos la raza dominante, es increíble que hayamos inventado tantas cosas y que aún hoy día lo sigamos haciendo. Muchas de estas claro, son tan inoficiosas y absurdas como la mente de la cual salieron; Bien lo decía el primero de los filosos de occidente, Sócrates, cuando en una plaza pública y ante una tienda llena de abarrotes y cachivaches, reflexionaba ante a sus discípulos “cuantas cosas que no necesito”. Por supuesto que algunos se tomaron esta frase, y dándole otro sentido se fundó la escuela cínica, de la cual no hablaremos acá.

Y es que es tanto lo que el hombre inventa que es casi imposible decir que lo conocemos todo. Claro está que en este mundo globalizado en el que vivimos y del cual hablaremos en otra ocasión, podemos saber o tener referencia de muchas más cosas que nuestros padres y todos aquellos no tan contemporáneos nuestros.

No es de sorprender que un niño de 12 años este mejor preparado y enfocado en el mundo actual que un adulto de 55 años o superior. Y que lo haga parecer tonto por no saber interactuar con los dispositivos del mundo moderno. Ellos, nuestros hijos, nacen con el chip de tecnología incorporado, y desde temprana edad muestran total destreza e innato conocimiento de su entorno tecnológico.

A los 14 años un niño promedio de nuestra sociedad quiere por regalo un SmartPhone, ni siquiera un celular común y silvestre (Flecha) puede satisfacer sus gustos ni necesidades, pues para ellos no es suficiente recibir y hacer llamadas. En su vida, necesitas ver en que andan tus amigos, que fotos han subido a Face, que pensamientos transmiten por Twitter, y que trabajos del colegio están publicados en sus blog´s.

Ahora son más que simples geeks, generan más contenido y tráfico en internet que un adulto promedio, sus contenidos invaden las redes sociales. Su chat ocupa el 50% del tráfico de tu operador de telefonía móvil, lo que está llevando a pensar que la voz está pasando de moda, pues ahora se puede decir más escribiendo que dialogando. Muy a pesar de lo que algunos piensan, la escritura en lugar de progresar, está siendo la más perjudicada pues las abreviaturas y otros vicios del chat, están acabando y deteriorando la ortografía, gramática y demás que componen el idioma.

Aun así, tú los buscas para que le cambien el ringtone a tu celular, porque tú aun tienes celular. Por supuesto ellos desaprueben tu retraso con sus miradas y no puede faltar el comentario al final de la labor encomendada, más que comentario, burla compartida con su amigo o amigos por el chat (este cucho todavía con esta viejera!, que boleta). Algunos nos resistimos, y compramos un Smartphone, a pesar que no usemos de ellos todas sus funcionalidades, los más adinerados hasta Tablet compran, a pesar de que solo la usen para ingresar a internet (porque es el único icono que reconocen de una pantalla, que en realidad son tres que van de un lado para otro con un sin número de aplicaciones que tienen, precargadas todas claro, porque no somos capaces de descargarle más).

A este ritmo que nos espera a mí y mis contemporáneos. Seguiremos cambiando el mundo; Con la palabra Progreso como Caballito de batalla cuantos cosas no solo buenas sino malas se han hecho a lo largo de la historia y de los pueblos. Pero le aseguro que seguiremos cambiando el mundo, seguiremos inventando cosas para un nuevo mundo, un mundo mejor para nosotros. Porque el que creímos inventar, para nosotros, ya no nos pertenece. Con tanta herramienta y dispositivo nuevo, creo que empezaré por buscar un palo y una piedra.

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